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El otro dia la conocida me dijo, hazme un moño alto, asi, en medio de la calle, y alli mismo desarrollé mis dotes peluqueras con ayuda de los dedos.

Por la tarde ví otro moño, el que llevaba una desconocida en la cafeteria del museo del prado. Esta no me pidió ayuda y estaba absorta escribiendo así que le hice el moño a mi manera en el papel.

Voila!

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